13/7/09

En uno de los sectores de la exposición había una muestra de karate y al mismo tiempo cercano a ésta un grupo de personas estaban sentadas en unos sillones que se encontraban dispuestos para tener un momento de "relax" cual hall de un hotel de lujo ya que también en este sector podían degustar de champagne auspiciado por la marca chandon, el cual era consumido por la mayoría de ese sector.
La exposición estaba circundada de instalaciones que publicitaban a las grandes marcas comerciales de comunicación y de otros rubros. Esto parecía desconcertante con las manifestaciones artísticas, aunque tenía relación por que el objetivo de la exposición también era vender las obras que a propósito tenían precios imposibles.
De todos los sectores el que me pareció más atractivo era el que se llamaba barrió joven donde los expositores tenían un espacio más reducido que el de las obras que se encontraban en el centro del lugar.
Allí se encontraban artístas que por lo general exponían en espacios independientes y que además realizan sus obras mediante la autogestión, esto lo pudimos escuchar de una charla que estaban dando y que decidimos grabar. Estos manifestaron que muchas veces no cuentan con las condiciones que requiere su trabajo pero que de todos modos lo llevan a cabo ajustándose a lo que tienen porque el motor de ellos estaba en el deseo de hacer cosas.
También proponían la difusión de ideas y que una muestra no se reduzca a cuadros colgados simplemente. Además lo positivo que rescataban de su situación era que les posibilitaba buscar diferentes estrategias para poder llevar a cabo sus trabajos.
Otra cosa interesante que había en este espacio era la muestra de dibujos realizados por reclusas de un penal.
Al terminar el recorrido y de vuelta para mi casa iba pensando lo injusto que es que una manifestación libre como la del arte se transforme en un negocio, es por eso que apuesto a que se produzcan espacios destinados a un publico más amplio y no solo a un sector pudiente, porque considero que el arte no tiene que "venderse".

¿Arte para todos?

Las siete de la tarde era el horario en el que comenzaría un recorrido hasta el momento desconocido por mí y en el que también participarían Victoria Y Paula.

El día era el adecuado para visitar el evento que se realizaba en el predio de la rural ya que lloviznaba en la ciudad aunque eso no impidió que la gente asista a la exposición de arte contemporáneo, lo cual pude comprobar mientras estaba ingresando y a su vez otro grupo numeroso de gente se retiraba del lugar.

Fuí hacia la boleteria donde habíamos acordado encontrarnos y efectivamente allí estaban así que con Victoria fuimos a comprar las entradas porque como Paula llegó un rato antes ya había dado un vistazo general pero de todos modos entró nuevamente.

Ingresar a la exposición costaba veinticinco pesos aunque a los jubilados y estudiantes les cobraban quince pesos, de cualquier modo poder asistir a esta ¿no tendría que ser un poco más accesible?

El espacio estaba distribuido de manera que uno podía elegir como recorrer las diferentes instalaciones que habían, si bien Paula tenía un plano a modo de guía del lugar decidimos no utilizarlo.

De alguna manera comparando la visita que hicimos a arteba con lo que sostiene Forster en su texto titulado viaje profano, podría decirse que nuestro recorrido implicó un verdadero viaje puesto que no teníamos o por lo menos yo no tenía mucha referencia de lo que me encontraría allí.Se trato de un desafío a nuestros sentidos e ideas por decirlo de alguna manera.

Una música instrumental ambientaba el lugar y junto con la variedad de muestras que incluian materiales de los más diversos se lograba un efecto dinámico.Por su parte la vestimenta de la gente que allí había tambien era muy original y modernosa.